martes, 9 de junio de 2009









…Cantes de Levante…



Dentro del grupo de los llamados cantes de las minas, o cantes de Levante, la taranta es el aire que funciona como género regulador en lo musical del resto de los estilos mineros. La taranta es un cante virtuoso que necesita amplio rango vocal y constituye otra variante del fandango libre de ritmo, de enorme calidad musical y extensa gama de variantes en Almería, Jaén, Murcia y Cartagena, teniendo en La Unión un auténtico vivero. Las tarantas jienenses recurren más a la filigrana “especialmente en los remates”; las de Almería son menos barrocas y suelen comenzarse por el final del segundo verso. Todas tienen unas modulaciones características; atarantadas les dicen. La taranta habrá de nacer en Almería, si es que nos atenemos a las afirmaciones de una mayoría de tratadistas.


En aquel extremo andaluz ya en 1820 se explotaban los primeros yacimientos mineros de nuestra era flamenca. Surge un triángulo que trazamos entre Almagrera (Almería), Cabezo Rajado (Murcia) y Linares (Jaén) alimentado de continuas migraciones en aluvión de ángulo a ángulo, salpicado en los caminos por ventorrillos.

Desde el momento en que D. Antonio Chacón asume el repertorio minero, el engrandecimiento musical del mismo será formidable. Lo mismo hará en la guitarra su acompañante habitual, el madrileño Ramón Montoya, quien acabará construyendo un repertorio guitarrístico incomparable que se ha convertido en fuente principal del toque minero, tanto de acompañamiento como de concierto.


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Bibliotecas Locales
“Festival Nacional de Cante de las Minas: antología” (Grabación sonora)(2000)


Libros
“Flamenco”
Carlos Saura
Edt. Galaxia Gutenberg
(2003)



Internet

http://www.flamenkos.com/



BLOG: http://catedradeflamenco.blogspot.com/








...El ojo romántico...

Atendiendo a la llamada de lo exótico que imponía el romanticismo, muchos viajeros europeos bucearon por las entrañas andaluzas en un siglo que, históricamente, se inicia con la Guerra de la Independencia y la aprobación, en 1812, de la primera Constitución Española en las Cortes de Cádiz…y que concluye con infructuosos intentos de industrialización y la sonora crisis del 98. El pueblo se aliviaba entretanto de las penurias con bailes y cantes propios. Cuenta de ello da, en 1831, Serafín Estébanez Calderón, autor romántico malagueño, que en el pasaje titulado “Un baile en Triana”, incluido en su obra “Escenas andaluzas”, narra su asistencia a una fiesta en la que vio cantar a El Planeta, uno de los primeros cantaores profesionales de los que se tiene noticia. George Borrow publica en Inglaterra en 1841 “Zincali, gypsies of Spain”, uno de los títulos de la bibliografía derivada de sus periplos por tierras andaluzas. “Viaje por España” de Charles Davillier dibuja, ya en 1862, los bailes que “la gente del pueblo” celebraba, a la luz del candil, en patios o tabernas. La lista de testimonios, en su mayoría foráneos, es vasta.

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Bibliotecas Locales
“El libro del cante flamenco”
Joaquín García Lavernia

Libros
“La bibliografía flamenca, a debate”
Cristina Cruces.
Edt. Consejería de Cultura de Andalucía.


Internet
www.flamenco-world.com/magazine/about/historia_del_flamenco

BLOG: http://catedradeflamenco.blogspot.com/